El alma y las emociones



El alma es quien nos da vida, es ese motor diario que nos proyecta constantemente y sin reparo, todos los días y en cada momento.


Basta con saber que su energía nos rodea, nos abraza, lo es todo de mi.


Mueve cada célula, cada átomo cada órgano y sistema , todo se mueve dentro de mi y de ti, y tiene vida gracias a esa energía divina universal.


Nuestra alma es quien decidió venir a vivir una experiencia a través del cuerpo humano, tu cuerpo humano, quien decidió venir a crear y a trascenderse a si misma, a evolucionar a través del aprendizaje y la experiencia constante en esta "supuesta" realidad dual.


Una dualidad que en realidad no existente, una dualidad que sólo es un escenario que permite a nuestro ser comprenderse a si misma, redescrubrirse en cada paso, en cada instante.


Las emociones juegan un papel preponderante, importante en nuestra proyección de vida, gracias a esas emociones creamos constantemente y sin reparo.


Las emociones son como ese flujo de energía que nos mueve de un lugar a otro, aunque a veces sentimos que sean sin sentido, nos impulsa constantemente.


El alma fluye en la vida gracias a su emoción y energía máxima llamada amor incondicional, flujo de energía propia del alma y del universo entero.


Todas las demás energías identificas emociones sólo son una proyección de aprendizaje, de movimiento, que en cierta manera o momento nos harán recordar nuestra fuente, nuestra única energía, esa energía máxima llamada amor incondicional, reconociéndola como nuestra energía única, nuestra fuerza, que nos hará constantemente crecer y que nos impulsará de regreso a casa.


La clave es la afluencia y la conciencia sobre ello, sin comprenderlas no podríamos dar saltos cuánticos, sin esas emociones no podríamos impulsarnos tanto al sanar.


Esas emociones (llámese miedo, culpa, tristeza, ira, etc) que aparentemente nos tiene en un momento de obscuridad nos agarra a veces con tal fuerza que cuando somos capaces de soltarnos de ellas nos impulsan tanto que nos llevan directamente a esa luz universal, nuestra propia luz, esa luz tan brillante que ya somos, pero que hemos sido capaz de olvidar por ese desenfoque, en ese momento de obscuridad.


Pero solo recuerda que ambas partes tanto la obscuridad como la luz, son parte de mi y de ti aquí en esta experiencia de realidad dual, por lo que hay que aprender a abrazar y a amar para aprender a SER.


Todo es parte de nuestra esencia aquí y allá y en todos lados, es parte del equilibrio, es parte de lo que nos mantienen vivos.


Nuestra maestría es sabernos equilibrar y mantenernos equilibrados constantemente y la clave está en nuestra propia energía, nuestra luz , ese amor incondicional que ya somos, que abraza, que perdona, que compadece, que respeta y que sana constantemente y sin reparo.


Aprender a vivir en esta dualidad constante, en este fluir de abajo hacia arriba, de encender nuestra llama divina constantemente, aprendemos en consciencia, todo siempre planeado por el alma, nada estando fuera de un plan, plan que se arma desde antes de nacer junto con un gran equipo de almas y seres de luz tan divinos como tu, y como yo, que acompañan de manera física, otros de manera espiritual pero todos estarán unidos por esa amor incondicional recordándote que todos somos uno en cualquier realidad.


Le podemos llamar mamá, papá, hermanos, abuelos, vecinos, etc... amigos, y "enemigos" todos grandes compañeros y maestros de vida, entrelazados por ese amor incondicional, por otro lado estará tu ángel de la guarda, tu guía tus maestros espirituales cuidándote, guiandote, apoyándote y sobre todo recordándote constamente quien eres en realidad en ese caminar que has elegido con anterioridad.


No se te olvide alma hermosa volar, que siempre has estado en total libertad.


Con amor

Alicia


*Canalizado e inspirado por el amor universal*


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